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Necesito su ayuda para sacar adelante este proyecto.

Por Daniel Coronell

Cada cierto tiempo la vida nos da la oportunidad de volver a empezar. Nunca es fácil despedirse de las personas y los lugares que uno ha querido pero de vez en cuando las circunstancias obligan. Desprenderse de la nostalgia, dejar de mirar hacia atrás y empezar a construir mundos nuevos. Los Danieles son un ejemplo de esto. El proyecto empezó cuando nos quedamos sin un lugar para escribir. Ya son cinco millones de personas las que esperan estas columnas sin techo, gracias a la iniciativa y creatividad de Daniel Samper Ospina, al enorme talento de Daniel Samper Pizano y a la ayuda de ustedes que nos regalan unos minutos cada domingo para leer lo que escribimos. 

Muchos también nos han apoyado con donaciones a través de Vaki para mantener en funcionamiento la operación del portal. Esa ayuda significa todo para nosotros porque casi nadie está viviendo tiempos holgados y esa contribución implica una dosis de sacrificio para algunos de ustedes. 

Además del logro periodístico –innegable– también nos llena de satisfacción haber sido la última casa editorial del gran escritor Antonio Caballero y la primera de Ana Bejarano, cuyo prestigio crece semana tras semana.

Mi vida de columnista jamás ha sido tan feliz como en esta etapa en la que trabajo para ustedes y solo para ustedes. Así lo seguiré haciendo mientras los lectores y Los Danieles, entre los que están Diego y Mario, me lo permitan. No quiero irme de aquí. El amable ofrecimiento del grupo fundador de Cambio para que sea el presidente de este nuevo proyecto periodístico deja claro que seguiré siendo columnista de Los Danieles. 

Me embarco en esta empresa lleno de ilusión y también de incertidumbre. Mientras todos los días se cierran medios de comunicación, un grupo de quijotes encabezados por Patricia Lara, Gabriel Silva y Maurice Armitage quieren poner parte de su patrimonio para financiar un medio nuevo, en donde está claro que los dueños no van a mandar. Las decisiones editoriales las tomarán los periodistas.

Colombia está pidiendo a gritos ese medio. No es necesario abundar en detalles para saber en qué terminó convertida la única revista de actualidad que quedaba.

Es una gran responsabilidad llamarse Cambio, un nombre que cobijó varias de las mejores plumas de Colombia empezando por la de Gabriel García Márquez. La revista pagó con su existencia el cumplimiento de su deber: fue cancelada después de publicar la rigurosa investigación de Harold Abueta y José Manuel Reverón, que sacó a flote el caso de Agro Ingreso Seguro. La serie periodística, dirigida por María Elvira Samper y Rodrigo Pardo, es una de las mejores páginas en la historia de la reportería colombiana.

El reto es formidable. Se trata de crear para Cambio un modelo que permita la sostenibilidad financiera porque sin solidez económica la independencia periodística flaquea. Al mismo tiempo, con la dirección de Federico Gómez Lara, vamos a reunir un sólido equipo editorial que haga sentir la diferencia a través de la  investigación, el análisis y la opinión. Que busque un enfoque descentralizado y joven de la información.

Desde los 22 años he tenido la responsabilidad de liderar grupos periodísticos, algunos diminutos y otros gigantescos, pero este proyecto entraña un desafío especial por tratarse de un medio nativo digital que reunirá a destacados veteranos del oficio con jóvenes recién egresados. 

Mi más reciente experiencia laboral –que siempre recordaré con enorme gratitud– me mostró las ventajas de la enseñanza recíproca entre generaciones, la experiencia de unos combinada con la mirada fresca de otros, enriqueciendo los puntos de vista entre personas con diferentes orígenes nacionales, sociales y culturales. 

Una de mis metas será lograr que todos podamos aprender de los demás y que nos demos la maravillosa oportunidad de cometer errores nuevos.

Hace unos días comentaba con un colega que –como yo– está llegando a un mundo nuevo, que nuestras sociedades tienden a sobrevalorar el éxito pero que el fracaso es mejor maestro. Vamos a crecer con la ayuda de nuestros usuarios y a tomar las lecciones de lo que salga bien y sobre todo de lo que salga mal.

En estos tiempos, la tecnología no es un asunto de forma sino también y esencialmente de relación con la gente. Tenemos que construir un medio que sea amigable, fácil de seguir y que le brinde una experiencia grata a los usuarios. Diego Carvajal, que ha sido el alma tecnológica de Los Danieles y una de las personas que mejor conoce el tema en el continente, estará al frente del diseño y el funcionamiento de la plataforma de Cambio.

El periodismo sigue siendo el mismo. Su función social básica consiste en informar desde una perspectiva crítica. Ser un contrapoder. Fiscalizar a los que toman las decisiones a nombre de los ciudadanos –en lugar de juntarse con el más fuerte para defender su impunidad– lo nuevo es que las posibilidades para contar historias se han multiplicado en los últimos diez años y no se limitan al texto. 

Cambio está llamado a convertirse en el centro de un proyecto multimedia que reúna al mejor periodismo de Colombia.  

Necesito su ayuda para sacar adelante este proyecto. 

Puede ver más contenidos de Daniel Coronell ingresando aquí.

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