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#ElNuevoPobre

Pongamos que me llamo Ricardo. No quiero que mi nombre se sepa. No quiero avergonzar a los míos con mi desgracia. Aunque, quizás, con lo que le voy a contar, algunos que me conocen bien van a identificarme. Estoy seguro de que mi caso se parece al de muchas familias que hoy sufren en silencio. No podemos izar un trapo rojo en la ventana. No somos elegibles para ninguna ayuda pública, y tampoco privada. Sin embargo, lo que está pasando se está llevando todo lo que habíamos logrado conseguir en la vida.

El mes entrante cumplo 57 años. Soy ingeniero civil, estudié en una de las mejores universidades de Colombia y saqué mi maestría en Estados Unidos. Vivo con mi esposa y mi hijo, de 15 años, en un apartamento de estrato seis en Bogotá. Nos faltan tres años y tres meses, 39 cuotas, para acabar de pagar la hipoteca. Nuestro hijo estudia en un colegio bilingüe y la pensión cuesta más de 2 millones de pesos mensuales. Mi hijo mayor, de mi primer matrimonio, está estudiando en Estados Unidos y depende totalmente de mí para terminar su carrera. Tenemos dos carros, uno ya está pagado y al otro le queda un año de deuda. Mi esposa, que es odontóloga, lleva dos meses sin poder trabajar, pero sí tiene que pagar su parte del arriendo y gastos del consultorio.

El martes de la semana pasada me sonó el celular, era mi jefe. Pensé que me llamaba para hablar de uno de los proyectos a mi cargo que está parado como todo:

–Hombre, no quisiera darle esta noticia. Usted es un gran profesional y trabaja hace más de 22 años con la compañía –sentí el terror en mi estómago mientras lo oía– usted sabe que el sector en general, y la empresa en particular, vienen afrontando enormes retos y con esto del coronavirus estamos obligados a tomar decisiones muy difíciles.

–Sí, lo entiendo –musité mientras el mundo se me venía encima.

–Por eso tenemos que eliminar varias posiciones. Entre esas, dolorosamente, está la suya. Como le digo no se trata de usted, ni de su desempeño que ha sido impecable, sino de una situación imprevisible.

Conozco el discurso porque en el pasado yo mismo he tenido que comunicar recortes a personas buenas y competentes en su trabajo. Fui jefe por muchos años y sé lo duro que es despedir gente. Incluso tuve mi propia empresa, asociado con unos colegas estupendos. Nos fue muy bien por varios años. Hicimos proyectos muy importantes, pero en la crisis de la construcción de los noventa nos tocó cerrar. Con dolor tuve que darle las gracias y entregar la liquidación a cada empleado. Le puse la cara a todos los acreedores y conseguimos plazos para pagarles.

Mi primer matrimonio no soportó esa crisis. Como decía mi mamá: “Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana”.

Tuve que volver a transportarme en bus, como cuando era estudiante, y durante varios años estuve pagando deudas de la compañía, pero no le quedé debiendo un centavo a nadie.

Tenía la fuerza de mis 33 años y conocía bien mi oficio. Sé dirigir un proyecto en el terreno, al lado de los maestros de obra y los oficiales de construcción, pero también soy capaz de manejar una junta en inglés con un cliente internacional.

Estoy en la plenitud de mi capacidad intelectual y profesional, todo lo que me han encomendado he podido sacarlo adelante para beneficio de la compañía, pero súbitamente me siento perdedor en una batalla que ni siquiera pude dar.

Con la liquidación y los ahorros podemos sostenernos ocho, quizás nueve meses, si nada más pasa. No veo cómo va a mejorar la economía en ese tiempo. Mi familia y yo somos miembros de esa clase media profesional que tiene un pasar decoroso, pero que vive la vida quincena por quincena.

Ya venía pasando trabajos para mandarle plata a mi hijo estudiante en Estados Unidos, con el dólar a más de cuatro mil pesos. Ahora no sé qué voy a hacer. El colegio de mi hijo menor tampoco va a rebajar las pensiones, aunque los negocios y los salarios de muchos padres estén afectados por la crisis. Nunca me he atrasado en una cuota de la hipoteca y me angustia mucho alargar el tiempo de pago en estas circunstancias, como lo están ofreciendo los bancos.

A veces pienso que lo mejor sería morirme. Así mi familia por lo menos podría cobrar el seguro de vida. 

En estos días terribles he recordado mucho a mi papá que decía que lo único que se le podía dejar a los hijos era el estudio. Él y mi mamá trabajaron de sol a sol para educarnos a mi hermana y a mí. Los dos tuvimos la oportunidad de especializarnos en el exterior gracias a ellos. Mi papá era médico general, nunca se pudo especializar porque quedó huérfano muy joven y tuvo que empezar a trabajar para terminar de educar a sus tres hermanos.

Abrió su consultorio en un barrio popular de Bogotá. Mi mamá hacía las veces de enfermera y secretaria: ponía inyecciones, actualizaba historias clínicas y llevaba un cuaderno con el registro de citas. Nunca dejaron de atender a nadie que lo necesitara, aunque no tuviera para pagar la consulta. Mi papá cosía heridas, visitaba enfermos a domicilio, trataba dolencias crónicas, enviaba pacientes a los especialistas o los remitía al hospital cuando era necesario. Era acertado en sus diagnósticos, consagrado a sus pacientes  y amable con la gente que sufría.

Su gran orgullo fuimos sus hijos profesionales. Hace seis años murió apaciblemente. Fue terrible para nosotros porque no estaba enfermo, ni nos esperábamos que eso pasara. Se quedó dormido para siempre en la silla donde le gustaba leer. En la pared de atrás, estaban colgados su diploma de la Universidad Nacional de Colombia y las copias en color enmarcadas del diploma de mi hermana de Francia y el mío de Estados Unidos.

Siempre nos decía “el estudio los sacará adelante”. Ahora no sé si toda la vida estuvo equivocado

Autor: www.losdanieles.com


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Categories: Daniel Coronell

50 Comments

El nuevo Pobre

    1. Es una realidad de muchas familias de Colombia, se tiene muy poco colchón para soportar las crisis y ademas las entidades donde se ahora, son costosas y usureras y la economía interna es de solo ricos o plataformas, es tan asi que estan entrando a los barrios con la complicidad y permisos de las alcaldías, sin cumplir los requisitos y reglamentación y acaban con las tiendas y supermercados campesinos. hay que apoyar al campo,,,no es malo ser un país de soporte por el campo del pan coger.

    2. Excelente columna de Daniel coronel, ello refleja la situación de muchos profesionales en nuestro país y quizás en otros, se nos dijo que la educación es la mejor herencia que nos dejaba nuestros padres y seguramente en otras circunstancias es cierto, pero desafortunadamente las nuevas realidades de los tiempos que vivimos no es así, desde antes de esta crisis he dicho que la educación no es prenda de garantía, ni la formación académica ni la experiencia, lo que sirve son las palancas y recomendaciones, es más ni siquiera a las universidades les importa, solo les interesa el dinero que reciben, no sus profesionales, finalmente como digo hoy se estudia en un banco, que futuro les espera a las futuras generaciones, pues va a ser muy díficil, hoy nos encontramos en una situación difícil de la que no se ve luz de esperanza, mientras tanto pedir a Dios nos de salud y fortaleza para sobrevivir que es lo único que se hace en estos tiempos, y como digo uno en este mundo no vive de satisfacciónes de sino de hechos, y los hechos nos dicen que las cosas no están bien.

  1. Así estamos más de uno. Y no sólo después de los 40. Todos los emprendedores Jóvenes milenios que logramos montarnos en la ola de nuestra generación y que logramos la independencia a una edad temprana, también estamos viendo la mano negra de las cuotas, arrendamientos y de paso ya nos tocó aprender a pagar impuestos. Aprendimos a vivir como dicen mis papás: dos estratos por encima de nuestras familias. Pobre ingenuidad cuando ahora vemos que la cosa se pone dura, que en el país los emprendedores somos auto empleados de sueldos bajos, sin prestaciones, de tiempo ultra completo y dedicación absoluta. Ni pensamos en casarnos y tener familia porque cada centavo se reinvierte en el sueño que estamos seguros cambiará El Mundo. Así que muchos vivimos a costillas de nuestros padres ( esos que pinta perfecto en la columna), a quienes miramos con cierta discreción y casi un poco de vergüenza… pues ya no podemos aportar nuestro pedazo del mercado o pagar el recibo que nos correspondía. Trabajamos en un CoWorking liderado por un amigo, hay que pagarle la mensualidad del puesto de trabajo, porque el dueño de la casa que rentamos le está cobrando el arriendo y no quiere que suspenda los servicios públicos a pesar de que no estamos ahí. Pero cómo somos los “ñiños ricos empresarios”. La economía naranja… NARANJAS sumercé, las que más de uno de nosotros está pensando en empezar a cultivar y vivir de ello. Muchos de nosotros estamo soñando que se acabe la cuarentena para encerrarse en una finca, cultivar la tierra y dejar de programar Apps pa volvernos campesinos. Porque de poco sirve tener un doctorado a los 35 cuando te dicen hasta en las universidades que estás sobre calificado o que no te contratan por incesto académico. Hay Daniel que pena que me le tomé la columna, pero en verdad … nosotros también estamos llevando esto con dignidad. No se diga de los que vivimos solos y preferimos no ir a ver a nuestros padres para que no noten que estamos ayunando y no por vanidad …

  2. Buenos días estimado Daniel Coronel, muy buena colemna expresando la voz de los que no tienen voz, personas tan talentosas atrapadas por un sistema financiero mafioso que se lo deborraran.
    Mi sugerencia para estás personas que atraviesan por ésta situación es acogerse al regimen de persona natural no comerciante para protejer por todo lo que ha trabajado.
    Esa fue mi solución y estoy afrontando està crisis que va para largo

  3. Nada más real de la situación crítica que debemos afrontar y es el ejemplo de muchas familias, que por no ser consideradas pobres o susceptibles de ayuda no están beneficiadas por ningún programa de gobierno, Casos en que se queda a la deriva del acontecer diario y que de la noche a la mañana se cambió el mundo y ya perdió el poder aquel que era el motor económico de la familia, Sólo queda confiar en que este mal que nos aqueja pueda superarse con la reacción del organismo humano que aprenda a convivir con este virus y se reinicie una nueva vida con nuevos valores aprendidos en esta cruda lección y la comprensión, la solidaridad y la iniciativa nos muestren un mundo renovado en busca de un mejor futuro

    1. Este caso es el de muchos ingenieros de petróleos quienes hemos trabajado durante muchos años y ahora estamos quedando atrapados con muchos gastos y sin ingresos. La industria petrolera ya no es la misma. Anteriormente ser ingeniero de petróleos permitía cambiar de estrato y ayudar a tu familia. Hoy en día la familia va a terminar ayudando a completar para la pensión aunque aún tenemos mucha capacidad y una valiosa experiencia.

  4. Así es daniel, así estamos el grueso de profesionales educados y con maestrias que no sirven para mucho en esta coyuntura: la pobreza oculta que llaman.

    1. De pobre nadie se muere ¡ Nadie!, no es la muerte no tener un carro, ni vivir en una casa menos ridículamente costosa, capaz y esto de ser pobre le deja una buena enseñanza a tanto arrogante.

      1. Pobre es todo aquel que vive de su trabajo, nos enseñó ese gran Maestro de Economía. Está crisis es una lección para todos aquellos que miraban por encima del hombro llenos de vanidad y soberbia y se consideraban clase media o incluso alta por tener un salario alto o tenerlo fijo. La solución es sencilla, baje se de la nube, ajusten el estrato 6 a la realidad del 3 que corresponde, vivan la vida del obrero y dejen de fantasear con el paseo cada fin de semana, las vacaciones en Europa y en USA. Aterricen por qué aquí no hay clase media.

      2. Daniel que realidad tan real, los ricos de mentiras y ahora ricos-pobres del barrio somos un gran porcentaje de atribulados trabajadores independientes, que estamos reinventándonos y tratando de sacar la cabeza. Sabemos que en el futuro del cortoplazo estaremos al frente del cañón nuevamente, no sin dejar de sentir miedo por lo incierto del
        momento, pero con la esperanza intacta y la
        mente clara del colombiano verraco hechao p’lante, que siempre le pone el pecho a la brisa y que se lava su cara con agua fria para mantenerse logico y centrado, y así buscar y lograr a toda costa resurgir, reiniciar, proponiendo siendo Proactivo para al final volver a ser….quien siempre ha sido.

    2. Me imagino toda esta gente de clase media estresada por esta pandemia pagandole la renta a los de estratos 1 y 2 como dice el ministro de vivienda que son quienes perciben mas del 80 % de las arriendos aqui en colombia

    3. Clara y concreta realidad de muchos. Realidad difícil para estos “nuevos pobres” porque, aprender a serlo a fuerza y por golpe de la vida, implicará un cambio cultural y mental, lo cual puede ser más complejo y difícil que cambiar de casa, colegio o coche por uno de menor gama. Pero la nueva realidad, re-organiza el clasismo social y convoca acciones inmediatas para lo más importante en estos momentos: tener techo y alimento.

  5. Hola Daniel C. Excelente tu columna. Dolorosa, muy fuerte e impactante, pero tan real. La historia de Ricardo, en su anonimato, es, la de tantos y tantos en Colombia a quienes no se les voltea a mirar por esa fantasía del sector donde vives. Pareciera que la historia en Colombia, fuera tan cíclica que, el ascenso de una persona en calidad de vida tuviera como destino aprender que allí solo unos pocos pueden pertenecer.

  6. Que palabras tan reales; pero es más cruel no comprender que la vida de las personas siempre estan ligadas a la política de ahí es importante conocer de manera real las consecuencias de una mala decisión política influenciado por su voto….a todos en el mundo nos tocó perder; pero aquí en Colombia se pierde más….

    1. Daniel la realidad es cruda y dura las malas desiciones politicas hecharon al pais por un abismo donde todos de una u otra forma seremos arrastrados a un caos sin fin …no alcanzara esta vida ni mil vidas mas para recuperar este proyecto de nacion con tanto codicioso en el poder …perdonalos padre por q no saben lo que hacen …

    2. Una triste realidad para todos los profesionales que somos independientes, que por desgracia en ningún país se está tomando en consideración está situación…. gracias Daniel Coronell por el deleite de sus columnas cada semana.

    3. Lo lamento ; por Ricardo y por los muchos Ricardos que estamos pasando situaciones similares. Pero por favor colega , ponga a trabajar su ingenio y acreciente su fe . Analice mas positivamente su situación , tiene muchos elementos para salir nuevamente adelante . Ánimo y un abrazo.

    1. Lamento lo de Ricardo.
      Pero hay situaciones peores.
      El dice poder mantenerse por 8 meses.
      Muchos en estrato 4.y 5 tenemos Gasolina para 3 meses y ya van casi 2.
      Hay miembros de la Familia ya Desempleados
      La Situación es Díficil cuando se es Odontólogo o Profesional de Salud en Terapias y setrabaja por Prestación de Servicios y se aplazan las Contrataciones de la Secretaría de Salud.
      Los Músicos también sufren.

      El Riesgo de varios en caer en el Estrato Socioeconómico es inminente ante la Reducción de Ingresos por esta PANDEMIA. La pobreza Oculta es una Amenaza que se puede percibir.
      Las Ayudas del Estado por lo pronto son hasta el Estrato 4 y No aplicamos.
      Nos toca reduccir los Gastos y consumos vitales y ORAR mucho para que pronto pase esta Crisis y se reactive la Economía. La Incertidumbre es un hecho y nos atemoriza.

    2. El drama de todo el mundo .no solo de los stratos bajos que realidad tan impactante y dolorosa . para la Alcaldesa la Sra Claudia hay que ayudar a “mi gentelos humildes de los barrios del Sur” como si la tragedia sanitaria discriminara por stratos y educacion. Y es la alcladeda de todos los Bogotanos . Inepta como la mayoria de funcionarios. Que evidencia.gracias por la Columna amigo Daniel nos hace po er los pies en la tierra

  7. Esa es la triste realidad de los profesionales, tanto asalariados como independientes. A la fecha no he escuchado a nadie hablar de los abogados litigantes, los que nos desgastamos en los juzgados, los que ya llevan mes y medio cerrados y los procesos suspendidos hasta el 30 de mayo. Se pensaba que la era digital llegaria con el Codigo General del proceso que empezó a regir desde el 01 de enero del 2016, pero a la fecha muy pocos por no decir ninguan juzgado cuenta con las herramietas digitales para avanzar en este sentido. Los expedientes no estan diligitalizados y lo unico digital que tienen los juzgados son los CDs que entregamos con la demanda. Y mientas la rama judicial este inactiva, los litigantes no tenemos ingresos, y quienes somos metodicos, solo tenemos ahorros para subsistir quizas 6 meses. Asi las cosas, tambien muchos de mi gremio seremos los nuevos pobres.

  8. Tal parece que al fin los menos perjudicados sean los que cultivan su propia comida
    Y nosotros en la ciudad dando vueltas en la cama
    Sin saber qué pasará mañana…
    Muy bueno el estudio pero si valdrá la pena tanto esfuerzo
    En esta situación démonos por bien servidos los que tengamos para comer ya que la mitad de la población ni en el bolsillo ni en la nevera… Sólo la fe nos mantendrá parados

  9. Creo que el título no va con la columna Daniel. Esta buena la columna por que es la relaidad de muchos, pero creo que es muy pesimista a final de cuentas.

  10. Pienso que los bancos han sido y siempre serán implacables con cualquier estrato. Nosotros los hemos alimentado durante años y en esta crisis nos hace replantear di de aquí en adelante es justo que sigamos endeudando nos y pagando cuotas exageradas y cobros hasta por retirar de un cajero. Desde que remataron mi casita, nunca volví a utilizarlos y pienso que me ha ido muy bien sin ellos.

  11. Muy buena columna. En estos días he venido pensando en la grave crisis económica que apenas va a comenzar y la verdad ya no se si es mejor morir por la enfermedad o ver como poco a poco la pobreza va a causar actos desesperados para llevar algo de comer a la familia, o como se va enfermando la gente a causa de las preocupaciones y el orgullo que no permite sincerarse con el problema de la falta de dinero.

  12. Daniel… no se ni que decir porque las palabras no logran hacer coincidir lo que leí con lo que siento. Creo que lo mas acertado que puedo decir , es que el nuevo pobre es una muestra representativa y significativa de quienes somos hoy los Colombianos profesionales, quienes súbitamente estamos probando nuestras fuerzas en el desafío diario por reinventarnos en medio de desafíos y adversidades (mientras sobrevivimos en el intento). Abrazo y ánimo para el protagonista de su columna.

  13. NO SIEMPRE ES MAS RICO EL QUE MAS TIENE, SINO EL QUE MENOS NECESITA.
    -TU PADRE NO SE EQUIVOCO, LA EDUCACIÓN ES UNO DE LOS TRES PILARES DE UNA SOCIEDAD.
    -LA PAZ ES MAS IMPORTANTE QUE EL DINERO, CON LO QUE YA TIENES Y CON LO QUE SABES PUEDES VIVIR MUY DIGNAMENTE Y SIN TANTA ANGUSTIA
    -EL DINERO DE UN SEGURO DE VIDA NO COMPRA EL DOLOR QUE SUFRIRÍA TU FAMILIA, ACASO SABES QUE PUEDE PASAR MAÑANA?, TE ASEGURO QUE NO NECESARIAMENTE ES ALGO MALO, ESTO DEBE SER UN NUEVO INICIO, Y A LOS 57 SE PUEDE!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  14. La triste y real situación actual de quienes con gran esfuerzo nos educaron, nuestro padres con la consigna “La mejor herencia que le dejo es el estudio” y ahora a quienes somos Padres de Familia nos corresponde transmitir a nuestros hijos “ Ruege a Dios que no se presente una situación fortuita en la que el Gobierno deba decidir, porque los empleados profesionales, perderían su estabilidad laboral, truncarían proyectos, la experiencia y estudios pasarían a un cuarto plano”; porque primero los bancos de primer piso y después el resto. Felicitaciones a los Danieles, por no dejarnos huérfanos y permitirnos ver la realidad nacional sin tapujos.

  15. es muy duro vivir esa realidad, yo vivo en USA y hasta ahora tengo un empleo que hasta ahora es seguro , pero no puedo imaginarme como es quedar pobre en 3 meses.
    pobre ” Ricardo ” y los miles de ricardos que hay ahora en colombia

  16. De llorar. Triste realidad que sucede hoy en cualquier país de este mundo que gira pero que está paralizado. Nos hemos quedado todos en babia, sin saber qué hacer y arrepentidos de no trabajar para el estado, porque allí poco se trabaja pero siempre se devenga.

  17. Excelente columna, que nos da una mirada de lo que se vive en nuestro país. Se que muchas familias viven una realidad costosa, para darle lo mejor a sus hijos, pero también para aparentar ante una sociedad, en donde se juzga por los lujos que posees. Es triste aceptar las cosas, pero muchos sabemos, que gran parte de la clase media, ostenta comodidades, solo para sentirse bien con los demás. Y ahora, que se avecina una terrible crisis, debido a esta pandemia, estoy seguro que están sufiriendo al pensar como sortearán sus deudas y compromisos económicos.

    Vivo fuera del país, y en Colombia tenía una vida relajada, tranquila, gozando de un buen trabajo, que me permitía darme algunos gustos. Sin embargo, tuve que salir del país, para poder estudiar y salir adelante. Porque en Colombia, no se me dieron las oportunidades. Ahora, que estoy afuera, me doy cuenta de que soy una persona más. Aquí, el apellido, el nombre, y los lujos no cuentan, todos somos iguales. Por lo que, veo las cosas de una forma diferente. Esto me permite pensar, que en Colombia estamos equivocados, especialmente cuando creemos que tener una casa costosa, el últimos carro, el celular más costoso, y estudiar en colegios y universidades privadas nos hacen mejores individuos. En realidad son cosas banales, y si tenemos como acceder a ellas bien, pero si no es así. También, se puede vivir felizmente, con lo básico y llevando una vida sin tantas cosas materiales.

    Cada uno de nosotros escoje su futuro, y decide como vivirlo, igualmente somos libres de alcanzar nuestros sueños, aunque deberíamos considerar nuestra salud mental por encima de nuestras cargas. Antes de partirnos el alma por pagar bienes y poseer objetos que solo nos darán una satisfacción temporal.

  18. Daniel Coronel, tus comentarios:
    1-“No quiero avergonzar a los míos con mi desgracia”.
    Por Dios que superficial eres, acaso el caos de la economía mundial que nos afecta a todos es cuestión de avergonzarse? me da la impresión que estás muy aferrado a las cosas materiales. Mira el ejemplo que nos ha dado Europa después de una segunda guerra mundial que el continente quedó destruido, a punto de trabajo y lucha de todos lo fueron levantando poco a poco; lo que necesitamos es organización, honestidad y trabajo de todos para el bién de todos.
    2-A veces pienso que lo mejor sería morirme. Así mi familia por lo menos podría cobrar el seguro de vida. Acaso tu vida cuesta un seguro de vida??? Por Dios, que dices, donde están tus valores humanos y tu capacidad de luchar en familia, el problema es de cada uno de nosotros, ahora tenemos que pensar diferente, valorar la bella naturaleza y sus recursos que nos da para todos, necesitamos nuevas ideas para manejar esta nueva era con trabajo positivismo, constancia y honestidad, dejando a un lado las cosas innecesarias, los lujos, el cuidado exagerado de la estética, la ropa, los autos , etc etc etc.. esos estúpidos lujos que vuelven a la gente perezosa y adicta. Despertemos a la nueva realidad!

  19. El comentario de Angela Maria Ospina Obando:
    Muchos de nosotros estamo soñando que se acabe la cuarentena para encerrarse en una finca, cultivar la tierra y dejar de programar Apps pa volvernos campesinos. Porque de poco sirve tener un doctorado a los 35 cuando te dicen hasta en las universidades que estás sobre calificado o que no te contratan por incesto académico. Hay Daniel que pena que me le tomé la columna, pero en verdad … nosotros también estamos llevando esto con dignidad. No se diga de los que vivimos solos y preferimos no ir a ver a nuestros padres para que no noten que estamos ayunando y no por vanidad …
    LMJ = Comparto 100% su comentario, labrar la tierra, conocerla de ella dependemos!

  20. La pandemia nos hace hablar de subsidios y trapos rojos y convirtió el escenario de la crisis en un asunto clasista. Es hora de despertar, este virus no sabe de género no estrato, no reconoce si es bueno o es malo y la sociedad sigue pensando que este país se divide entre ricos y pobres, uribistas y no uribistas. Dios lo bendiga Daniel por poner tildes en todas las les de esta crisis

  21. Cada vez que leo una columna tuya ya no me siento tan sola y deseo con todas las fuerzas, que salgan nuevos Coroneles para que te ayuden en ese trabajo de Valientes, de verdaderos Heroes que tu haces. Nunca te agradeceremos lo suficiente Daniel por esa lucha casi solitaria que libras contra la corrupcion y la injusticia social. Eres mi Heroe

  22. La única herencia que te puedo dejar hijo mío….no es el estudio…Hoy tengo que decirte que la vida cambió, el mundo cambió… Ya no es importante en donde estudies, solo estudia, Ya no importa si vivimos en esta casa de estrato seis o en un apartamento de estrato 3. Quisiera morir para darte lo mejor pero me perdería de verte luchar y crecer fuerte, valiente, esforzado, que amas la vida aun en medio del dolor, que buscas en tu interior para encontrar esa creatividad que nace de nuestro creador…Si muero, solo te asegurare unos días economicamente estables, pero también te anclare a un destino trágico y tal vez en un mañana tomarás la misma decisión equivocada, morir para no enfrentar. Lo que veo hoy es una oportunidad para renacer en aquello que había silenciado.

  23. Esa será mi herencia para ti, darte el ejemplo de vivir con alegría, de desaprender para adquirir conocimiento, de empezar de la nada, para crear lo que no tengo, por que aunque me quiten todo, siempre tendre el poder de crear nuevos sueños y hacerlos realidad……Mi herencia hijo mío se llama FE.

  24. Conozco un vecino quién está muy preocupado por su situación, pues acostumbrado a tener una vida social bastante cómoda ahora no puede mantener su status ni puede pagarle su cuota mensual a un político que lo apadrinada, ni pagarle al jefe de policía del sector, el tipo anda desesperado, y está pensando en colocar un trapo rojo en su negocio pero no sabe dónde colocarlo , su trabajo consiste en cobrar los espacios a los vendedores informales pero estos ya no quieren pagar y si los mata a todos entonces de qué vivir, y así una cantidad de trabajos que se volvieron imposibles. Daniel se nesecita una orientación al respecto o a quien acudir para solicitar la comprensión de esta situación.

  25. La realidad de tantas personas. Qué doloroso para nosotros vivir esta situación en esta etapa de nuestra vida, con los hijos terminando estudios básicos, que también andan pensando, como mi sobrina, si podrán pagarle la universidad los papás (que me la mandaron a la casa con la excusa de que mi internet es mejor, pero que es porque no están trabajando y les queda muy difícil). Yo soy independiente y no sé cómo voy a pagar la totalidad de los servicios y soy de estrato 3; no imagino cómo están los de estrato más alto… Por lo visto muy mal.

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