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Por Antonio Caballero

Iba a escribir un artículo sobre el centenario que cumple el partido comunista chino, que en estos cien años ha conseguido partir en dos la historia milenaria de la China, y de paso la del mundo. Como es lo habitual: a costa de muchos millones de muertos. Pero surgió entonces una urgencia más local.

Y es que los oficiales de la reserva activa del ejército, encabezados por el retirado (a) general Jorge Enrique Mora Rangel, expidieron un inquietante comunicado. El número 001, lo que anuncia otros sucesivos. ¿Y qué es “la reserva activa”? Veo en el artículo 125 de no sé qué confusa ley que la regula que la constituyen “los oficiales de las Fuerzas Militares que se encuentren conformando las unidades que reciben instrucción para su movilización”. Lo cual, para los civiles que sabemos poco de los arcanos militares, no quiere decir nada, o quiere decir mucho.

El comunicado, que lleva el título sarcástico de “Derechos In-humanos”, ataca lo que llama “el falso progresismo” que pretende “aniquilar el Estado de derecho y la democracia”. Dice que Colombia se halla frente a “una amenaza”, disfrazada de protesta social, integrada por “pseudo intelectuales, líderes de izquierda (…sin mencionar a ninguno…), justicia parcializada, complaciente prensa sesgada por intereses mezquinos, algunos sindicatos comunistas…”. Los usuales blancos de la ultraderecha. Un comunicado que hubiera podido ser escrito, y firmado, por la senadora popayaneja Paloma Valencia o por la senadora paisa Paola Holguín, ambas uribistas. Los términos: “pseudo”, “sesgo”: todo es “pseudo” y “sesgado” ahora, se dice en Colombia, y “parcializado”, aunque demuestre lo contrario, y también “comunista”. “Comunista”: ese remanente intelectual que queda en la conciencia de los altos oficiales del ejército colombiano, y de todos los de América Latina, formados por obligación, aunque también por vocación, en las academias militares de los Estados Unidos. Como si todavía existiera el comunismo, salvo en la China de que hablé al principio, que ya no es comunismo, salvo en su tiranía de partido único.

Vuelvo aquí.

Añade el comunicado de los oficiales retirados colombianos que “los líderes llamados a conjugar la crisis se ocultan en las tinieblas de su egoísmo”. Y concluyen con una advertencia: “Ante tan deplorable situación que vive hoy el país, asumimos el sagrado compromiso de construir entre todos una Colombia digna, evitando, como ha sido tradicional, que se eluda la responsabilidad. Esperando que ´sean otros quienes lo hagan´”.

¿Otros quieren que hagan qué?

¿Es una amenaza? No sé. ¿Una amenaza de golpe de Estado militar? Se lo merecería tal vez el inepto presidente Duque. Pero nosotros, el general de los ciudadanos, no. Así que se lo pregunté al general Mora Rangel, primer firmante del comunicado que comento. Y me dice que no. Que no me preocupe. Que es solamente “la expresión de una preocupación” de ellos sobre lo que está pasando, y que de todos modos ellos, los retirados de la Fuerzas Armadas, además de que son ya muy viejos, son hoy “ciudadanos comunes y corrientes”: es decir, sin armas. Así que no. Que tranquilo.

Así que me tranquilizo.

O no. Porque seguimos en manos de “este señor muelle e inseguro que nos desgobierna”, como dice en su columna de El Espectador (uno de los pocos reductos de resistencia que nos quedan), Francisco Gutiérrez Sanín. Todos ustedes lo habrán visto en sus charlas de la televisión: un charlatán.

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