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Por Alberto Donadio

Hace cuatro años un médico, una odontóloga, un abogado y sus cónyuges me buscaron para quejarse de que habían invertido buena parte de sus ahorros en una oficina fiduciaria de Cali sin recibir un solo peso de rentabilidad o de retorno del capital. Se trataba de Acción Fiduciaria, una de las más grandes y reconocidas entidades nacionales de su especialidad. Los profesionales habían leído algunas publicaciones mías sobre engaños en banca y finanzas y pensaron que su caso era suficientemente interesante para un periodista.

Tenían razón. Los 3.600 millones de pesos que entregaron en 2016, y que con la inflación y rendimientos del dinero serían hoy más de 5.000, se habían evaporado. Hoy, cuatro años después, pude comprobar que en la sucursal de Acción Fiduciaria había operado, según el propio abogado de la firma, una “estructura criminal” y, además, la compañía había sido castigada con elevadas multas. Pese a todo, continúa tan campante y la Superintendencia Financiera, entidad oficial encargada de proteger a los ciudadanos que confían sus dineros a esta clase de empresas, no los amparó.

Publiqué la queja en mi blog de elespectador.com en 2017 y ocasionalmente hablaba con los profesionales engañados; estos me comentaban cómo en la práctica los habían atracado, pero no unos asaltantes encapuchados a punta de revólver, sino los funcionarios de una fiduciaria autorizada por el gobierno. Uno de los profesionales contrató a un abogado pero un día, agobiado por la frustración y el inútil paso del tiempo, desistió y arrojó los papeles de la inversión a la basura.

En abril de 2021 Acción Fiduciaria envió una carta a El Espectador en la que pedía que se eliminaran la queja publicada en el blog y otro texto sobre la fiduciaria. Alegaban que no eran veraces, causaban un daño a la reputación de la entidad y afectaban su prestigio.

Entré a superfinanciera.gov.co a revisar una sección que se llama Reporte de sanciones en firme. Allí se pueden buscar las multas impuestas a entidades financieras durante los últimos veinte años. Me encontré con una multa de $500 millones contra Acción Fiduciaria, confirmada en diciembre de 2020 por el superintendente financiero, Jorge Castaño.

La sanción probaba que en la oficina de Cali de la fiduciaria funcionó de 2014 a 2018 una “estructura criminal” que saqueó 54 fideicomisos. ¿Monto del desfalco? 14.820 millones de pesos. Pero no lo dice la Superfinanciera, sino que lo confiesa el abogado de la propia Acción Fiduciaria, Juan Pablo González Mejía, en memoriales ante Superfinanciera alegando que los funcionarios de Cali obraron por su cuenta. Qué cinismo. Exigían que borrara un blog de hace cuatro años, pero reconocieron el año pasado que en Cali el gerente Alvaro José Salazar Romero y “sus secuaces” montaron una “operación fraudulenta”.

Una fiduciaria vende confianza. Eso es lo que significa fiducia. Las fiducias o fideicomisos más conocidos son los de construcción. En una torre de apartamentos que se va a construir, los compradores no entregan su dinero al constructor sino a una fiduciaria que maneja la plata en una cuenta aparte y va desembolsando y vigilando. Eso en teoría.

En Cali, los empleados de Acción Fiduciaria tenían firma en la tarjeta de firmas de los clientes y podían ordenar giros y retiros, una evidente irregularidad. También alteraron los correos electrónicos de los clientes para que los extractos les llegaran a los empleados. Además hubo sustracción de dineros que algunos fideicomisos tenían en fondos de inversión (los llamados FIC). Esa plata fue trasladada a otros fideicomisos o personas naturales.

“Las defraudaciones y hechos delictuales” que confesó el abogado de la fiduciaria afectaron a varias compañías, incluyendo a Marcas Mall, un centro comercial al norte de Cali que quedó inconcluso y donde Cine Colombia compró locales. El presidente de Cine Colombia, Munir Falah, señaló en publimetro.co: “Tanto la promotora como Acción Fiduciaria se portaron sumamente mal con Cine Colombia. Decían que habían cambiado de inversionistas y que el proyecto iba a salir adelante. Para ser franco, el negocio me daba confianza porque conozco a Pablo Trujillo desde hace muchos años. Cuando reventó el problema se negó a seguir hablando conmigo”.

Pablo Trujillo Tealdo es el dueño de Acción Fiduciaria y lo denominan “el primer fiduciario de Colombia”. Hoy es el presidente de su junta directiva, pero hasta 2016 fue presidente de la compañía, fundada en 1992. Además, fue durante 17 años presidente de Alianza Fiduciaria, líder en fiducias de construcción.

A fines de 2020 Acción Fiduciaria era la séptima fiduciaria más grande del país, por cuantía del patrimonio administrado, entre las 26 autorizadas.

Los profesionales que perdieron su dinero en Cali enviaron un comunicado en el que señalan:

“Entregamos el dinero no a una pirámide como DMG sino a una entidad vigilada por la Superfinanciera y fueron muy receptivos para aceptar nuestro dinero en 2016, pero a partir de ese momento no volvieron a dar información ni documentación ni a entregarnos un peso de rendimientos o de capital. Nunca recibimos un solo extracto. No supimos en qué terminó la inversión que hicimos. Nos dejaron sin un peso. La fiduciaria nos puso un muro para ocultarnos qué se hizo con nuestra plata. Fue un zarpazo.”

La queja de los profesionales por la pérdida de sus dineros “provenientes de nuestro trabajo legítimo”, se dirige al fin de cuentas al “primer fiduciario de Colombia”:

“Pedimos al doctor Pablo Trujillo que nos devuelva el dinero. No podemos creer que él sea un pillo, como los funcionarios que contrató en Cali.”


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