Comparte esta Columna...

NEOLIBERALISMO Y CORONAVIRUS

 

Luego de investigar con detenimiento lo que nos atañe como raza humana, política y económica, este acontecimiento epidémico que estamos atravesando, me he hallado frente algunos supuestos que quiero exponer a continuación, con el objeto de generar una cavilación que apunte a inquisiciones en cada persona sobre este tópico desventurado:

 

  1. Fortificación del neoliberalismo.

En constancia con lo escrito por Naomi Klein en su artículo periodístico “Capitalismo y coronavirus”, he encontrado que ella asevera que el virus Covid-19 es, per se, un ‘shock’, referido esto en virtud a su libro “La doctrina del shock”: esto es, una estrategia del sistema económico para implementar estratagemas que generan un pánico social significativo, para hacer su agosto de la situación y remozar su dominio económico y político mundial, para a la postre dilatar aún más la envergadura de la brecha entre pobres y ricos.

Es de genérico conocimiento que esta crisis no sólo ha traído trances en salubridad, sino, también, en el ámbito económico; por ello, en contraste con lo primero, dice Klein que “el desastre capitalista” es “una manera de describir la forma en que las industrias privadas resurgen al beneficiarse directamente de un brete a gran escala”. Es por esto que Naomi exhorta a una atención constante hacia cómo va a salir beneficiándose el mundo capitalista neoliberal de esta coyuntura, y que debemos estar preparados para lo que se avecina: un aprieto a gran escala para la clase media y baja, económicamente hablando, luego de salir de esta crisis sanitaria.

 

  1. Fortificación de las clases sociales.

Por otra parte, está el filósofo Slavoj Žižek, quien asevera que esta crisis generada por el coronavirus, traerá consigo una reivindicación social y, asimismo, un declive para el capitalismo que lo sumergirá en un socavón de difícil salida: la sociedad, con ocasión a este apuro salubre, se ha dado cuenta que el sistema económico imperante en el mundo no ha salvaguardado unas garantías de derechos vitales para el cuidado de las gentes. Es por esto que esta ausencia por parte de los gobiernos del mundo va a repercutir en una sublevación y emancipación vista desde el lado de los pueblos, que exigirán arras verídicas en torno a derechos primordiales como lo son la educación, la vivienda y, en éste caso, la salud.

Te puede Interesar: EL VUELO FATAL

Asegura Žižek que el movimiento civil parafraseado preliminarmente se hará en torno a un comunismo sui géneris: no entendido en términos de proposición marxista, cuanto, más bien, a la propuesta keynesiana de 1933: Un Estado Benefactor (ídem: países escandinavos) que proceda en aras del merced general. No hay que entender, pues, esto como una muestra de la idea económica de Marx, sino, más bien, como una aventura hacia más garantías sociales dentro de un sistema capitalista.

 

No obstante, lo antepuesto propugna una(s) inquisición(es) transcendentales: ¿quién o quiénes triunfarán? ¿Serán, por fin, las clases más vulnerables frente a las clases oligárquicas, o estas últimas se favorecerán de esta crisis y saldrán fortalecidas?

  1. ¿Quién ganará la lucha?

La historia ha presupuestado que las clases oligárquicas siempre han sabido salir con la frente en alto de estos trances que perjudican a la población civil: ocurrió, primero, en 1929 con la gran recesión económica, que terminó damnificando a los más endebles y a los pequeños empresarios, porque las grandes industrias supieron sacar provecho del hecho para fortalecerse en poder y en dinero; luego, la recesión de 1970 sirvió a las clases altas para tergiversar el concepto de libertad y erigir un nuevo tentáculo atroz del capitalismo como lo fuese el neoliberalismo, que permitió la revitalización del poder de clase, mas no la acumulación de capital global para todos. Después, en 1975, con la gran crisis fiscal en Nueva York se halló un olvido a los derechos prestacionales, conseguidos con las revoluciones sociales del Siglo XX, que ofrecían indemnidades a los más vulnerables para las actividades diarias. Así que, tristemente, debemos aceptar que estos comportamientos ignominiosos y ávidos de las clases con poder son las que tienen la ventaja histórica de triunfar en estos shocks a costa de los más necesitados.

David Harvey explica sobremanera bien todo lo antepuesto, diciendo que estas clases económicas han sabido manipular a las masas con sus discursos acondicionados para convertir a los Estados en minimalistas y así conseguir que no se brinden los saneamientos para la población, y, en últimas, que todas las prestaciones de servicios para garantizar derechos queden en manos de privados. Esto, entonces, nos da paso a traer a colación a Zizek: las clases marginales deben reivindicarse y empezar a atentar contra las disposiciones atrevidas de un sistema que nos les concede seguros, (como se ha visto con lo que está pasando con la salud y con la crisis económica en sí) y buscar una nueva forma de gobierno que sea benéfica para las mayorías.

 

Y esto, pues, también enmarca un postulado ético:

  1. Precepto axiológico

Todo lo anterior nos invita a unirnos como sociedad en aras de un beneficio común, como lo quiere Slajov Z., porque esta coyuntura nos ha demostrado que no sólo estamos interconectados por medio de una globalización económica o tecnológica, sino, igualmente, por medio de una globalización biológica: somos seres frágiles que necesitamos del otro, de la ayuda del ajeno, del cuidado del par, para, finalmente, subsistir. Debemos dejar a un lado esa teoría spenceriana que dictamina que sólo el más fuerte puede sobrevivir, y ser seres menos egoístas y más solidarios, puesto que si nos remitimos al egoísmo primitivo, terminaremos anclados, asimismo, a la desgracia y el deceso colectivo. Y, en últimas, a eso nos invita, de igual forma, William Ospina: a meditar desde la quietud que demanda el confinamiento sobre nuestra vida volátil e intranquila, y lograr un giro social que nos favorezca a todos.

Así, entonces, termina este escrito: con una invitación a la reflexión social y la reivindicación de la misma hacia un comunismo novísimo (léase política de centro y de bienestar).

Por: Juan Esteban Gallego Mendieta

NOTA IMPORTANTE: Este es un espacio para ti, si deseas aportar una nota o blog para que sea publicada aquí, envíala al correo:  columnas@losdanieles.digital  la nota o blog debe contener como mínimo 250 caracteres, si quieres que publiquemos tu nombre o álter ego, hazlo saber en el correo, este se utilizará como consentimiento. Por favor utilizar lenguaje adecuado, nos reservamos el derecho de publicar las notas que consideremos no aportan al sano debate.

 

 


Comparte esta Columna...

SUSCRÍBETE

Ingresa tu correo electrónico y entérate al instante de las ultimas Columnas. 👇👇

Únete a otros 9.123 suscriptores

Categories: Notas Ciudadanas

5 Comments

NEOLIBERALISMO Y CORONAVIRUS

  1. No señor Gallego. No puede usted utilizar las palabras tan ligeramente. Menos cuando habla en términos de economía política. Comunismo no lo puede desligar del marxismo tranquilamente y menos conjugarlo con el keynesianismo. Eso es un exabrupto. Estoy de acuerdo en todo lo demás: la élite económica tiene todas las herramientas para salir incolume de está coyuntura.
    El neoliberalismo es una tendencia por superar. Es el monetarismo en dominio desde hace 50 años. La teoría Keynesiana, para simplificarla, sirvió en coyunturas como la gran depresión que inspiró el New Deal y en la reconstrucción del mundo después de la segunda guerra mundial. En resumen es útil cuando las “canecas” quedan en manos de unos pocos y como política de estado hay que repartirlas nuevamente para restituir el juego económico. Es este el momento adecuado para volver a usarla y aprovechar para darle jaque mate al Monetarismo como teoría dominante.
    Es completamente posible resurgir de está crisis sin recurrir ni de lejos, ni en broma a la ideología comunista. Una expresión de Keynes: no entendía como una teoría económica tan torpe ( no recuerdo las palabras exactas) como esa generaba entusiasmo en tantas mentes racionales. El Capitalismo salvaje es improcedente; esa es la lucha por librar. Stiglitz ha propuesto alternativas en “Capitalismo Progresista”.
    Para terminar una consigna propia: ‘La izquierda es inoperante y la derecha ineficiente.
    Algove

  2. Gracias Sr. Juan Esteban, hacía ya rato, que respetúosamente quería decir lo que ud. plantea en su fundamentada columna, pero no me había atrevido a hacerlo, por no ser ducho en la materia, créame que el contenido de su tésis, és la descripción de una ecuación preconcebida por el sistema incombatible del modelo económico global. Y no és que dé piedra, sino que és una realidad con la que se debe subsistir. El aterrizaje fáctico, consiste en entender que la economía y sus vaivenes, és nada más que una cartilla cuya lectura y comprensión,está en manos de unos pocos, en perjuicio de una sociedad que no se educa y por lo mismo,no entiende, no evoluciona. La crisis epidémica, es una realidad-no se niega-, pero el oprtunismo institucional és lo que duele en el alma y deprime la conciencia del colectivo espectador,que ve impavido y a diario, que se toman medidas en beneficio de los de siempre. Son en verdad hechos -que como dirían los garcíamarquianos- hacen llorar hasta las lápidas de los cementerios. COLETILLA, Sí Algove-corrijo- no es ud. radical, tiene razón.

  3. No hay duda: los modelos matemáticos muestran que después del Covid (DC) el mundo será mucho mejor, para unos pocos. El porcentaje de pobres será menor, pero no porque hayan migrado a la clase media, sino porque los muertos del Covid serán pobres; si no fueran pobres aparecerían en los obituarios de los periódicos, y en la lista del día del Minsalud no aparecerían como “hombre de 50 años, con problemas coronarios” sino “don fulano murió de covid”. Una forma natural para erradicar la pobreza, muy darwiniana.
    El porcetaje de ricos será mayor, no porque la clase media haya migrado hacia arriba, sino porque al morir los pobres, la participación porcentual de los ricos ricos será más alta. Así mismo el negocio de la salud mejorará notablemente: al desaparecer los pobres, los viejos, y los enfermos, que son los que más servicios de salud demandan, el negocio será más rentable. Algo bueno debe quedar del Covid

    1. Don Alberto: El número de muertos afectará a la estadística social, pero no de forma sustancial en el mundo. Por ejemplo, en España (que tiene casi el mismo número de habitantes que Colombia) hay 10 millones de pensionados. Por causa del virus podrán haber muerto unos 30.000. Eso hace bajar el número de pensionados pero de forma casi imperceptible en la cuantía total del gasto en pensiones del estado español. Antes al contrario, la masiva pérdida de puestos de trabajo, esto es, de personas que cotizan y aportan al sistema general de seguridad social, si disminuye de forma muy importante el recaudo y coloca a ese sistema en una situación aun peor de lo que estaba antes del virus, que ya era mala.
      En Colombia, vivimos una realidad estadística que a veces resultaría cómica si no fuese por la crueldad de la cifra. Los gobiernos, el presente y los anteriores, se han dedicado a presumir de que ha bajado el número de pobres. El DANE (por boca de su jefe, Sr. Oviedo) nos dice que una persona es clase media cuando ingresa más de 450.000 pesos/mes. Es decir, un limosnero que consiga 15.000 pesos diarios ya es clase media. Vemos como bajando el listón del medidor aumentamos la clase media y, por tanto, bajamos el número de pobres.
      Creo que en el futuro inmediato veremos como la estadística oficial se “adapta a las circunstancias” y siempre ofrecerá datos que, bien “vendidos” a la población general nos hará creer la ilusión de que todo va mucho mejor de lo esperado, gracias a la acción del gobierno de turno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *