Comparte esta Columna...

Se imaginan ese escenario?

El “compae” burro, jarocho el, cabecea desesperadamente para soltar la cabuya, gruesa, como esas de arrieros.

Desde hace tiempo viene sintiendo pasos de animal grande: es el “compae” tigre cuyo olfato de cazador, lo ha llevado, sin mérito alguno, hasta una presa fácil, indefensa.

No es que esté suculento, pensó el tigrale; pero bueno, “a caballo regalado no se le mira el colmillo”, como dirían sus congéneres depredadores: esos que caminan en dos patas y sonríen como hienas mientras se dan, curiosamente, golpes de pecho cada tanto.

La naturaleza, a nivel de instinto, no tiene límites. Cuando se trata de la “ley de la selva”, toda ventaja, por abusiva que parezca, es válida y deseable. Esa es la realidad de la inmensa mayoría de colombianos. Somos “el borrico”, por supuesto, quien o quienes serán los “tigres”?

“La rosca no es mala, no; lo malo es no pertenecer a ella”. Es este el contexto del juego que los humanos de la élite han convenido, con desfachatez, llamar “capitalismo salvaje”.

El adjetivo salvaje es entendible: somos, en principio, animales. Venimos de la jungla. Solo cambiamos la espesura del monte, por esa madeja de intenciones ocultas, que obscurecen nuestras ciudades.

Lo difícil de entender es el sustantivo. Aquí se le “tuerce el rabo a la puerca”. No hubo manera que ni siquiera las mentes más brillantes de la historia, en más de 2 siglos, rechazaran enfáticamente la asignación del mote “capitalismo” para referirse al Sistema Económico Occidental (SEO).

La interpretación, precisa, puntual, clara que nos lego el genio de Adam Smith, al describir  lo que constituye la “Riqueza de las Naciones”, identifica indiscutiblemente el fundamento del juego económico.

En ese extenso tratado, que por lo visto muy pocos estudiamos a profundidad,

Smith nunca jamás, valga la redundancia, visualizó el concepto de “capital” como fundamento del sistema.

El enfoque que enmarca su legado no admite discusión alguna: la acción de una “mano invisible” que surge alrededor de toda transacción, además de satisfacer la necesidad de los participantes, genera colateralmente una sinergia, que termina beneficiando a otros integrantes de la comunidad, ajenos al propósito inicial!.

La palabra “capital”, para Smith, identificaba al excedente resultante de un proceso productivo, es decir, la utilidad del ejercicio. El emprendedor decidía si lo re invertía en la próxima actividad o lo dedicaba al consumo personal.

De dónde acá un exponente de nuestra dirigencia, que goza de todas las prerrogativas del status quo, como es el Sr J.C. Echeverry, califique, con todo desparpajo, de “capitalistas de la mano invisible”, a unos integrantes basicos de la comunidad como son un carnicero y un panadero, oficios utilizados por Smith para dignificar su concepción filosófica? El anterior exabrupto ocurrió en la pasada edición dominical de El Espectador, sección blog salmón.

Sin embargo, en realidad ese desconocimiento total de la naturaleza del sistema, es fruto de una sostenida tergiversación cuyo origen, o al menos su mayor difusión, surgió del título de la obra de su máximo contradictor: “El Capital” de Karl Marx. Sus seguidores acusaban, insistentemente, en forma peyorativa, el término de marras, resaltando como escribió Von Mises, la figura del “capitalista” despiadado y deshumanizado, antes de reconocer las virtudes de la libertad que el “liberalismo económico” pregona.

En resumidas cuentas, esa mal intensionada utilización del apodo, actuó, cual “caballo de Troya”, como un virus que fue socabando la naturaleza original del sistema. Lo increíble del hecho es que ningún dirigente, de acción u opinión, se ha percatado de esa intención, a excepción de la tímida observación de Von Mises.

Marx dictaminó: “el Capitalismo contiene el germen de su auto destrucción”. Han pasado más de ciento cincuenta años y solo ahora un autor reconocido, Joseph Stiglitz, en su último libro: “Capitalismo Progresista”, hace un diagnostico del equivocado enfoque económico que ha orientado las últimas cinco décadas. Expone las prácticas que intensifican las contradicciones del sistema y podrían justificar, al menos para naciones como la nuestra, la vigencia de la polaridad ideológica.

Señores, permítanme gritarlo: por difícil que sea, hay que ELIMINAR el MOTE CAPITALISMO para referirse a nuestro sistema económico.

Llevo veinte años persistiendo en ese propósito. He sustentado académicamente el concepto de que: el fundamento del sistema es la iniciativa, no la moneda, no el capital. Si hacemos un revisionismo sistémico, podemos identificar un nuevo escenario de economía política, que deje sin bases las idelogias del pasado y ponga de presente una realidad que vengo “gritando en el desierto”: la izquierda es inoperante y la derecha ineficiente!.

Algove

NOTA IMPORTANTE: Este es un espacio para ti, si deseas aportar una nota o blog para que sea publicada aquí, envíala al correo:  columnas@losdanieles.digital  la nota o blog debe contener como mínimo 250 caracteres, si quieres que publiquemos tu nombre o álter ego, hazlo saber en el correo, este se utilizará como consentimiento. Por favor utilizar lenguaje adecuado, nos reservamos el derecho de publicar las notas que consideremos no aportan al sano debate.

 


Comparte esta Columna...

SUSCRÍBETE

Ingresa tu correo electrónico y entérate al instante de las ultimas Columnas y Noticias. 👇👇

Únete a otros 9.419 suscriptores

Categories: Notas Ciudadanas

2 Comments

Columna: Pelea de tigre con burro amarrado

  1. El sistema económico ha sido siempre motivo de controversia; por eso existen el capitalismo, el socialismo, el comunismo, la tercera vía, etc No hay identidad, lo cierto es que el único sistema económica y socialmente viable es el que produce la mayor cantidad de riqueza, y la distribuye equitativamente. Pero ahí es donde “TUERCE LA PUERCA EL RABO”, qué significa “equitativamente”?, qué significa ” impuestos redistributivos” ? . Pregúnteselo al Capitalista y al obrero”. Otra arista es la medida del progreso económico “EL PRODUCTO INTERNO BRUTO”. Hoy las lenguas más atrevidas dicen que está mal la medición. Lo correcto es decir ” BRUTO EL PRODUCTO INTERNO sencillamente porque sólo suma los productos, pero no le resta los costos ambientales y ecológicos que significa complacer las extravagancias , la vanidad y la codicia de los seres humanos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *